Para Belzebù:
Mi alma rebelde tuya es belzebù, te estas alimentando de mi corazòn belzebù.
Ha sucedido, lograste encontrar. Pero cómo lo has logrado si mi oración con vehemencia noche a noche realizaba. El cristalino azul de cielo hacia la negrura aterciopelada, mi querido belzebù ha transformado. Ya no queda nada, todo aquello que amaba me ha sido arrebatado, porque enjaulada en esta cárcel de moscas me has condenado.
Se despide, esperando clemencia.
Maria Magdalena.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario